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Pediatría

Ahogamiento infantil. ¿Qué podemos hacer?

Llegó el verano y con él aumenta todos los años el riesgo de que los niños puedan sufrir una inmersión en el agua de la piscina o de playa y con ello el riesgo de sufrir futuras secuelas graves e incluso de un posible fallecimiento.

En este artículo trataremos de dar respuesta a algunas de las preguntas más habituales sobre los ahogamientos infantiles.

¿Qué tipos de ahogamientos existen?

Sobre el ahogamiento se han descrito múltiples conceptos:

  1. Según su pronóstico: Ahogamiento: muerte por asfixia tras inmersión en las primeras 24h. Casi ahogamiento: Si el paciente sobrevive a la inmersión.

Estos conceptos se han dejado de utilizar y actualmente se define el ahogamiento como el proceso de que determina una alteración respiratoria como consecuencia de la inmersión en un medio líquido.

  1. Según la causa: Ahogamiento húmedo: cuando un medio liquido (agua, lodo, vómito) se aspira a las pulmones (80-90%). Ahogamiento seco (10-20%) cuando se produce un espasmo laríngeo que impide la respiración.

Independientemente del tipo de ahogamiento, la consecuencia que ocurre es la falta de perfusión sanguínea y de oxigenación corporal que puede implicar graves daños en los órganos, sobre todo a nivel pulmonar y cerebral (10% de los supervivientes presentan daño cerebral permanente).

¿Es un problema frecuente?

Si lo es. En el mundo se producen 500.000 muertes/año (40% en menores de 5 años) siendo la segunda causa de muerte por accidentes no intencionados entre 1 y 14 años. En España la incidencia es de 1,5 casos/100.000 habitantes/año. Además, por casa muerte se estima que hay entre 1-4 niños que no fallecen pero requieren hospitalización.

Los más frecuentemente afectados son niños por debajo de 4 años y adolescentes de 15-19 años. Ocurre más frecuentemente en varones (5:1).

¿Qué podemos hacer en el lugar del ahogamiento?

La probabilidad de supervivencia y de que el niño que ha sufrido un ahogamiento no tenga en futuro secuelas graves dependen de: el rescate rápido del agua y de la instauración temprana del un soporte vital básico.

Así pues, si nos encontramos en la escena de un ahogamiento infantil debemos:

  1. Tratar de rescatar al niño lo antes posible del agua.
  2. Si la persona que realiza el rescate del agua se siente capacitada y el niño no respira, puede iniciar la respiración boca a boca dentro agua.
  3. Fuera del agua, se comprobará si el niño respira y si tiene pulso.
  4. Si tiene pulso y respira, se colocara el posición de seguridad
  5. Si no respira y/o no tiene pulso, la persona o personas más capacitada para la reanimación el niño, debe dirigir la asistencia. Encargará a otra persona que llame al 112 para solicitar ayuda, y se debe realizar lo antes posible el soporte vital básico (RCP).
  6. Se debe evitar la realización de maniobras de compresión abdominal (Heimlich) o torácicas ya que pueden empeorar la situación y no está probada su eficacia.
  7. Protección de la columna cervical (sobre todo si hay sospecha de trauma)

¿Qué medidas se tomarán en el hospital?

Afortunadamente la mayoría de niños que llegan al hospital no han requerido maniobras de RCP, están asintomáticos. Tras un reconocimiento físico básico, toma de contantes vitales y un periodo de observación de unas horas, pueden ser dados de alta pues es excepcional las anomalías electrolíticas o neurológicas tardías.

En aquellos niños que han requerido RCP básica o incluso avanzada suelen requerir ingreso hospitalarios en planta de pediatría o incluso en Unidad de cuidados intensivos según la gravedad, donde se realizaran las pruebas complementarias necesarias, el seguimiento de contantes y clínico del paciente y se realizarán los tratamientos soporte respiratorio (oxigeno, Ventilación mecánica no invasiva o invasiva), soporte neurológico (hipotermia terapéutica) etc, que precise el niño.

¿Qué podemos hacer para prevenir el ahogamiento?

El 80% de los ahogamientos se podrían prevenir. Para ello, es importante guiarnos por las siguientes recomendaciones:

Niños de 0-4 años:

-Nunca dejar solos a los niños ni a cargo de otros niños en presencia de agua y vigilarlo sin distracciones.

-Vallado de piscinas para evitar el acceso directo de los niños.

-Las clases de natación no son suficientes en niños de 0-4. No sustituyen la vigilancia.

-Es muy recomendable la formación de padre y propietarios de piscinas el entrenamiento en RCP básica.

-Los niños de 5-12 años deben aprender a nadar y conocer las normas de seguridad

-Usar chalecos salvavidas si van en una embarcación o estén en riesgo de caer al agua

-Los niños con epilepsia requieren especial vigilancia cuando se bañen

-En adolescentes, se deben recordar las medidas de seguridad y advertir de los peligros del consumo de alcohol y otras drogas durante actividades acuáticas. Es recomendable su entrenamiento en RCP básica.

Ester Pérez Lledó. Pediatra Clínica HLA Vistahermosa