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Pediatría

Gastroenteritis aguda (GEA). ¿Qué hacer? ¿Cuándo debo preocuparme?

Una gastroenteritis no es más que la disminución de consistencia y/o aumento del número de las deposiciones habituales. Puede presentarse como único síntoma o bien asociarse a vómitos, dolor abdominal y/o fiebre. El término de “aguda” hace referencia al tiempo de duración de la misma, inferior a dos semanas, aunque lo más habitual es que se resuelva en aproximadamente una semanita.

La forma de presentación puede variar. Se puede comenzar con fiebre y dolor abdominal y después comenzar con la diarrea pasados unos días. Por ello a veces el diagnóstico no te lo dirán hasta que el cuadro esté establecido como tal. La presencia de vómitos aislados sin deposiciones líquidas no es una GEA, al menos de momento, quizá lo sea pasadas unas horas/días.

Las infecciones, en concreto por virus (en un 80%) son la causa más frecuente de la GEA. Y el virus causal más frecuente es el Rotavirus, sobre todo en niños menores de 2 años. La siguiente causa son las infecciones bacterianas, entre ellas, el Campylobacter y la Salmonela sobre todo en mayores de 5 años. Existen otras causas de diarrea mucho menos frecuentes que se sospecharán con la historia clínica, exploración y la evolución.

¿Cómo la diagnosticamos?

Bien, el diagnóstico es clínico, es decir, con la historia y la exploración, no necesitamos ninguna prueba para demostrarlo. Sólo las haremos en casos en los que la evolución no sea la esperada o encontramos algún dato que nos haga sospechar que no es una GEA infecciosa sin más y que el diagnostico distinto nos vaya a cambiar de actitud, es decir, ponerle algún tratamiento diferente.

¿La GEA tiene tratamiento? 

Como la inmensa mayoría de las infecciones víricas, no tendrán tratamiento curativo, pero sí de soporte. Sólo en contadas ocasiones, incluso las de origen bacteriano se tratarán con antibióticos.

Cuando la evolución no es la esperada para una GEA infecciosa es cuando nos planteamos otros diagnósticos/ tratamiento que ya te dirá tu pediatra, en tal caso, que tendrás que hacer.

Y, ¿Qué podemos hacer en casa si tiene una GEA?

Bien, el principal riesgo de una GEA es la deshidratación, así que todas las medidas van a ir encaminadas a paliarla.

En caso de que esté con vómitos es importante hacer bien la pauta de rehidratación: Inmediatamente después del vómito no ofrecer líquidos hasta pasada una hora. En la siguiente hora se ofrecerá pequeños sorbitos bien de agua o de suero de rehidratación oral (suero oral) cada 5 minutos. Si tras una hora comprobamos tolerancia podremos ir aumentando las cantidades y comenzar con pequeños pedacitos de sólidos (por ejemplo yogur, pan, york..), si tolera, iremos progresando en la alimentación. Si vuelve a tener otro vómito habrá que volver a empezar.

Normalmente los vómitos suelen desaparecer en los primeros días (1-2º). Así que si lo único que tolera son líquidos “a poquitos” no preocuparse en exceso, lo importante es la hidratación.

En caso de diarrea, si no tiene vómitos, no hay que hacer esos tiempos de espera. Ofrecer suero oral tras cada deposición abundante para reponer las pérdidas. Hay muchos sabores y marcas de suero, si alguno no le gusta, hay otras opciones. Si no tiene muchas deposiciones (más de 3-4 al día) con agua puede ser suficiente. Nunca forzar al niño a comer ni a beber, pero sí ofrecerle muchas veces en pequeñas cantidades durante todo el día.

En cuanto a otras bebidas (tipo Aquarius, bebidas energéticas, refrescos, sueros caseros preparados…) NO están recomendados. El suero de rehidratación oral es la bebida idónea para reponer esas pérdidas de más.

Si el niño tiene fiebre o dolor abdominal podemos darle PARACETAMOL mejor que ibuprofeno (pues no irrita la mucosa intestinal), a dosis habituales.

¿Y LA DIETA? ¿DIETA ASTRINGENTE?

NO HAY QUE HACER UNA DIETA ASTRINGENTE COMO TAL.  Si el niño tiene hambre y no vomita, podrá hacer una dieta prácticamente normal, evitando bebidas y alimentos muy azucarados (refrescos, zumos industriales, pastelería) o muy grasos, pues favorecería la diarrea.

Es cierto que una dieta astringente puede favorecer el disminuir el número de deposiciones, pero ni es imprescindible ni es bueno que prolongue demasiado tiempo esa dieta ya que no se le está aportando otros nutrientes que sí son necesarios.

Para los lactantes, si están con el pecho, nada de suspender el pecho. Lo que habrá que ofrecerle pequeñas cantidades y muy frecuentes. Y los que estén con leche de fórmula no será necesario que la cambien, salvo indicación médica, ni que se rebaje con agua como se hacia antiguamente.

¿Qué es lo que tengo que vigilar? ¿CUÁNDO TENGO QUE IR A URGENCIAS?

Lo más importante que hay que vigilar son los signos de deshidratación. Si observáis que el niño tiene muchos vómitos continuos, tiene la boca y labios secos, lleva muchas horas sin orinar, llora sin lágrima, ojos hundidos o está postrado, éstos son signos de deshidratación y deberá acudir al pediatra.

También deberá acudir si:

– Vómitos repetidos, incluso haciendo bien la pauta de rehidratación.

– Presencia de sangre en varias deposiciones.

– Fiebre alta de difícil control.

– Dolor abdominal que no se controla con paracetamol.

Si el niño esta tolerando bien líquidos, no tiene vómitos continuos durante varias horas y orina con regularidad no hay porqué preocuparse, aunque lleve 6 deposiciones líquidas.

Mucho ánimo con las gastroenteritis, que más de una se van a llevar nuestros hijos. En cuanto manejéis una ya sabéis cómo hacer con el resto.

Dra. Ángela García Martínez.

Pediatra y Gastroenteróloga infantil.