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Pediatría

LAVADOS NASALES

En esta época del año muchos niños sufren cuadros catarrales con congestión nasal, ya sea por cambios de temperatura, humedad del ambiente, vuelta al cole/guardería, y empiezan a generar moco y más moco…… Son verdaderas “fábricas de moco”.

Pero la realidad es que todos tenemos MUCOSIDAD, no sólo los niños.

El cuerpo produce mucha mucosidad pero, por lo general, sólo somos conscientes cuando se produce demasiada o cambia de consistencia

Muchos padres piensan que la mucosidad es algo que se debe expectorar y sacar, o que es algo perjudicial. Sin embargo, no es así.

La mucosidad recubre las superficies húmedas del cuerpo y sirve como lubricante para evitar que los tejidos se sequen.

A nivel de la nariz, actúa como filtro de microorganismos y alérgenos que se inhalan y es una de las primeras líneas de defensa. La mucosidad es en su mayoría agua, pero también contiene proteínas, azúcares y moléculas especiales que ayudan al cuerpo a controlar los gérmenes dañinos.

Las infecciones provocan inflamación en las membranas mucosas que recubren la nariz y el resto de las vías respiratorias, causando que las glándulas produzcan más mucosidad. Esa mucosidad puede volverse espesa con las bacterias y las células que llegan para combatir la infección. Eso puede estimular aún más la producción de moco.

Cuando la mucosidad es particularmente excesiva, puede ser molesta, ya que se presenta como secreción nasal, congestión nasal y goteo nasal posterior( cuando el exceso de mucosidad de la parte posterior de la nariz se acumula y gotea por la parte posterior de la garganta)

Las alergias también pueden hacer que las glándulas de la mucosa nasal produzcan más mucosidad.

  • ¿QUÉ SON los lavados nasales?

El lavado nasal es una maniobra para eliminar el exceso de moco cuando éste dificulta la respiración. Durante los meses de invierno, es la época en que más se necesitan.

Aunque parece algo sencillo de hacer, puede ser una tarea difícil para muchos padres, ya que los bebés más pequeños suelen llorar mucho durante esta práctica y además controlar los movimientos de la cabeza también puede resultar difícil.

  • ¿Son NECESARIOS?

Para entender porque en ocasiones son necesarios, tenemos que hablar de la importancia de la respiración nasal.

Lo normal es respirar por la nariz por varios motivos:

  1. Las vías aéreas nasales calientan y humedecen el aire que respiramos.
  2. Los vellos que recubren nuestros conductos nasales por dentro constituyen una primera línea de defensa contra patógenos como virus, bacterias, hongos o esporas.
  3. Al respirar por la nariz los senos paranasales producen óxido nítrico, lo que facilita la circulación de oxígeno por todo el cuerpo y también ayuda a las defensas del organismo.

La causa más frecuente de que no sea posible la respiración nasal, son las infecciones respiratorias de forma aguda, y la hipertrofia (aumento del tamaño) de las amígdalas o de las adenoides (vegetaciones)de forma crónica. Otras causas son: rinitis alérgica, desviación del tabique nasal, hipotonía muscular…

En las infecciones respiratorias, la obstrucción nasal por mucosidad produce tos, vómitos, pérdida de apetito y alteración del sueño, sobre todo en los lactantes, ya que no saben o tienen dificultad para respirar por la boca(su respiración es principalmente nasal).

Además, la acumulación de mucosidad y la congestión nasal puede obstruir la trompa de Eustaquio, un canal pequeño que conecta el oído medio con la parte trasera de la nariz y la parte superior de la garganta (nasofaringe),favoreciendo el desarrollo de infecciones del oído(otitis). El goteo de moco también puede obstruir los conductos sinusales, lo que causa dolor e infección sinusal(sinusitis).

Los lavados nasales actúan como descongestionante, dejando la nariz libre de mucosidad y con mayor facilidad para respirar.

Hay que recordar que el niño pequeño no se sabe sonar. Por estos motivos es importante limpiarles la nariz. Pero no sólo a ellos. El lavado nasal también ofrece múltiples beneficios para la salud y el bienestar de los niños mayores y adultos.

  • ¿CUÁNDO se realizan?

Los lavados nasales NO sirven como prevención

NO hacen falta siempre que el bebé esté con una infección respiratoria.

Si la mucosidad es clara o si la mucosidad es espesa pero está localizada a nivel de la garganta, el lavado nasal no le va a aportar un claro beneficio. Sólo en los casos de mucosidad espesa que dificulte la respiración nasal o mucosidad que dificulte la alimentación o el sueño del niño, es cuando hay que realizar el lavado.

Recordad que la mucosidad es un mecanismo de defensa que protege las fosas nasales y como tal, no es necesario eliminarla por completo, sólo hasta que el niño pueda respirar mejor o con normalidad.

Tampoco hay que hacer lavados en la rinitis seca del neonato/lactante: en las primeras semanas de vida algunos bebés tienen la respiración ruidosa y tienen congestión nasal. Pero eso no es una infección respiratoria. Lo que sucede es que durante el embarazo su nariz siempre estaba húmeda porque estaba sumergida en líquido y desde que nace está en un ambiente más seco y al resecarse la mucosa de la nariz se congestiona y se hincha, dificultando el paso de aire, pero sin moco. Por lo tanto, lo único que hay que hacer es humedecer la mucosa echándole un par de gotas de suero fisiológico en la nariz de vez en cuando. En estos casos el suero a presión y la aspiración irrita más la nariz y empeora la situación.

No realizar tampoco lavados en los niños con hemorragias nasales de repetición.

  • ¿CON QUÉ se realizan?

Los lavados se realizan con soluciones específicas, bien en forma del tradicional suero salino fisiológico, o recurriendo a preparados a base de agua de mar previamente tratada y esterilizada.

El suero salino fisiológico es cloruro sódico (NaCl) al 0,9%.

El agua de mar además del cloruro sódico proporciona minerales y oligoelementos, como el potasio, el calcio, el magnesio… con actividad terapéutica.

Hay agua de mar isotónica donde la concentración de sal es igual que el suero fisiológico y agua de mar hipertónica, con mayor concentración de sal(hasta 2.3%)

En los últimos años diferentes evidencias clínicas están sugiriendo una mayor efectividad de los lavados nasales con soluciones de agua de mar debido principalmente a la alcalinidad y composición en oligoelementos de la misma.

Además pueden favorecer la funcionalidad de la mucosa nasal y contiene xilitol, que reduce la adherencia de bacterias sobre la mucosa nasofaríngea, contribuyendo así a la reducción de las infecciones de origen bacteriano.

Cuanta más concentración de sal, el arrastre de moco parece ser mayor por su efecto osmótico (la mayor salinidad hace que la mucosa nasal expulse líquido).

A partir de los 6 meses y en caso de congestión nasal intensa, rinosinusitis y rinitis alérgica, podría tener beneficio la solución hipertónica.

También hay disponibles soluciones de agua de mar con ácido hialurónico que repara la mucosa seca y dañada.

  • ¿Solución en forma de spray o monodosis?

La elección dependerá de la preferencia de los padres y con cuál se manejen mejor.

Los  preparados monodosis tienen un adaptador específico para hacer los lavados.

Otra forma muy común es realizar el lavado con jeringuilla.

Los sprays nasales comercializados tienen distintas fuerzas según la edad del niño. Es conveniente usar envases pequeños para evitar la contaminación por gérmenes y uno por cada niño para evitar complicaciones.

Los sprays tienen la fuerza regulada, mientras que en monodosis y jeringuilla la presión depende de la fuerza que apliquemos.

Según algunos estudios, parecen ofrecer más ventajas el uso de soluciones nasales mediante dispositivos ergonómicos en spray que permitan la microdifusión o pulverización a baja presión, frente a los sistemas de irrigación o chorro.

  • ¿ASPIRADOR sí o no?

En el mercado hay aparatos que sirven para aspirar el moco por la nariz (en forma de manguera, de pera, etc…).

No es recomendable usar con frecuencia los aspiradores de secreciones. La presión de succión que producen puede ocasionar sensaciones desagradables en el oído y resecar la mucosa nasal haciendo que se produzca más moco, empeorando el problema. Sólo se debería usar para sacar el moco que se ve y no sale con el lavado.

  • ¿CÓMO se realizan los lavados ?

Hay varias técnicas, cada una con sus ventajas e inconvenientes, por lo que los padres deben usar la que les resulte más cómoda para ellos y el niño.

Como recomendaciones generales:

Es recomendable hacer los lavados antes de dormir y antes de las tomas en los bebés

Es normal que el bebé o niño llore durante el lavado o que tosa o estornude después.

Si el niño se traga el suero y la mucosidad no pasa nada, es normal, irá al estómago y de ahí lo eliminarán con las heces.

La salida de suero/agua debe ser continua. Si no se forma un flujo continuo, tampoco se hará un lavado efectivo

En el caso de las monodosis de suero fisiológico o lavados con jeringuilla, basta con 2 ml de solución salina en cada fosa nasal para lactantes hasta los 2 años y 5 ml en niños mayores. En el caso de los sprays nasales, pulverizar 1 ó 2 veces, durante 1 ó 2 segundos, en cada fosa nasal.

La presión es un factor a tener en cuenta, por lo que debes controlar que no sea brusca. Mantén una presión constante y cómoda. No por hacer una aplicación rápida, va a limpiar más o ser más efectiva. El exceso de presión puede favorecer la entrada de moco y suero a la trompa de Eustaquio (oído),con el consiguiente riesgo de otitis.

El riego nasal de baja presión, de gran volumen, con agua de mar sin diluir, parece ser el protocolo más efectivo.

  • Formas de realizarlo

Tumbado boca arriba con la cabeza ladeada totalmente:

El lavado nasal más usado pero quizá no el más eficaz.

Introducir el suero/spray en el orificio nasal(narina)superior .Por la narina inferior saldrá el suero junto con el moco que haya barrido. Repetir del otro lado. Tras esta maniobra, se le puede sentar para favorecer la expulsión de las secreciones.

Es fácil y rápido y se puede hacer en niños con problemas neurológicos.

Con este lavado, limpiamos la zona más anterior de la nariz. El suero no llega a la zona posterior de la nariz donde se acumula el moco responsable del goteo postnasal.

En caso de que haya un tapón mucoso, el suero puede rebotar y el lavado no será efectivo.

En esta posición, si echamos suero con fuerza, podemos dirigir la mucosidad hacia el oído debido a la orientación anatómica que tiene la trompa de Eustaquio en los bebés.

Sentado

Niño sentado con la cabeza echada hacia delante o inclinada hacia un lado. Se echa el suero hacia el interior de la nariz por uno de los agujeros. El suero vuelve a salir por el mismo orificio arrastrando el moco. Repetir en el otro orificio.

Al igual que la técnica anterior, es fácil y rápida y se puede hacer en niños con problemas neurológicos.  Sirve para limpiar la zona más anterior. Al estar el niño sentado es más difícil tenerle sujeto y quieto. Requiere que el bebé/niño tenga control cefálico.

Con la cabeza echada hacia delante, el suero puede no llegar a la zona posterior de la nariz.

Tumbado boca arriba o sentado con la cabeza ligeramente hacia atrás

Es la técnica preferida por algunos expertos en fisioterapia respiratoria infantil.

Se echa el suero o agua de mar despacio, sin presión, por el orificio de la nariz para que vaya hacia la parte posterior de la nariz y resbale por la garganta arrastrando el moco.

Posteriormente, para desobstruir la nariz completamente, si el niño es colaborador, pediremos que inspire con fuerza, es decir, que sorba, para que ese moco que está en la zona posterior taponando acabe de caer a la garganta y sea tragado o escupido.

Si el niño no colabora, normalmente hasta los 2-3 años no lo hacen, cerraremos la boca para aprovechar el llanto (es raro el bebé que al hacerle el lavado nasal no llora) y buscar de esta manera una inspiración fuerte por la nariz. Esto hará que las secreciones se arrastren y se traguen permitiendo la correcta respiración.

Esta posición permite la limpieza de la zona posterior de la nariz, donde se suelen acumular las secreciones, principalmente en los niños más pequeños que pasan mucho tiempo tumbados.

Las secreciones que están más adheridas o son más viscosas se hidratarán al contacto con el suero.

Al no ladearse la cabeza no hay riesgo de que entre el suero en las trompas de Eustaquio (oído), pero hay que saber realizar bien esta técnica para que sea verdaderamente eficaz.

No realizarla en niños neurológicos y con problemas de deglución por el riesgo de atragantamiento.

Si hay mucha congestión por inflamación de la mucosa a veces puede resultar complicado hacerlo.

Cuando los niños son mayores lo aprenden y lo hacen de manera autónoma.

DRA. MÓNICA BELDA ANAYA

Especialista en Pediatría HLA Vistahermosa